¿Por qué cosmética natural?

Esta es una pregunta que se responde echando un vistazo a las listas de ingredientes de la gran mayoría de los productos de cosmética que se comercializan. Y si además introduces esos ingredientes en algún navegador para saber más de cómo pueden afectar a nuestra salud y a nuestro entorno entonces las razones resultan obvias.

Estamos cansados de que nos engañen, de que nos vendan gato por liebre, de que nos publiciten un producto como “sano”, “natural” etc., y luego al revisar su composición tengamos que descubrir que la realidad está muy pero que muy lejos de eso…

Y si además nos enteramos de cómo los han probado, qué residuos se están liberando al medio ambiente y bajo qué condiciones se fabrican empezamos a sentirnos verdaderamente mal.

¿Sabías que casi la totalidad de productos que se comercializan normalmente y que utilizamos a diario (champú, cremas hidratantes, desodorantes, jabones, geles, pastas de dientes, etc.) contienen un montón de sustancias potencialmente dañinas para la salud?

Y no pienses que se trata sólo de los productos super baratos que se venden en el supermercado, noooo, incluso marcas que se publicitan como “de confianza”, “de toda la vida”, de “prestigio”, “sana”, hasta para niños!

Algunos de ellos a la venta en farmacias y para-farmacias, a precios de oro, no renuncian a incluir entre sus ingredientes sustancias de las que se sabe que a partir de una cierta cantidad su uso puede resultar dañino para la salud, sobre todo para el sistema endocrino (el que segrega las hormonas) aunque sea en dosis muy pequeñas.




La cosmética convencional y el uso de sustancias cuestionables

Las organizaciones pertinentes autorizan el uso de esas sustancias como parabenos, ftalatos, benzofenonas, o derivados del formaldehído siempre que no se sobrepasen límites predefinidos en cada caso, por debajo de los cuales esos organismos los consideran inocuos.

El problema está en que son productos que se usan con mucha frecuencia, y que se agregan estas sustancias a todos, con el consecuente efecto acumulativo.

Hemos hecho una comprobación de numerosos productos muy populares y prácticamente todos contienen sustancias potencialmente peligrosas. Los hemos encontrado incluso en una leche corporal pediátrica de venta sólo en farmacias! En champús, desodorantes, maquillaje, bálsamos, cremas, etc. etc. etc.

Al exponernos a estas sustancias a diario en tantos productos diferentes, al final ¿quién puede decirnos si estamos sobrepasando o no esas dosis máximas? ¿Hasta qué punto nos estamos envenenando?

Está claro que es cuestión de precios. La industria tradicional recurre a estos elementos (parabenos, ftalatos o benzofenonas) sobre todo para reducir los costes. Se estima que producir un cosmético natural es de 10 a 20 veces más caro que uno tradicional. Sin embargo, los productos de cosmética natural que te ofrecemos no son de 10 a 20 veces más caros que los convencionales.

Si los comparamos con algunos ofrecidos en farmacias y sin embargo con ingredientes cuestionables, la diferencia en precio ya no es tal.

Está claro también que las grandes multinacionales invierten campañas multimillonarias en marketing y publicidad para que sus productos sean conocidos y que todo eso tiene que ser rentabilizado, con los cual los precios de las grandes marcas también se disparan.



Campañas engañosas de productos “supuestamente naturales” o “libres de…”

Las grandes compañías en la actualidad tienden a presentar sus productos como “natural”, “herbal” porque añaden por ejemplo una pequeña cantidad de un componente natural como el aceite de oliva o aloe vera y ya con eso publicitan el producto como “sano” y “natural” pero si te vas a la lista de contenido seguimos en las mismas.

En otras ocasiones incluso se atreven a promocionar sus artículos como “sin siliconas” “sin parabenos” ¡y en lugar de ello añaden sustancias que son aún peores! En muchos productos que se anuncian “sin silicona” se utilizan otros polímeros como el Policuaternio, con mayores peligros para nuestra piel y para la vida en medios acuáticos y muy difícil biodegradación.



Nuestra piel y lo que nos aplicamos…

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y nos protege, es nuestra barrera contra infecciones, bacterias y miles de microorganismos y toxinas, y a la vez está expuesta a todas las agresiones externas, al envejecimiento con el paso del tiempo. Debemos cuidarla para que pueda realizar bien sus funciones, para que se mantenga protegida, bien tratada y respetada. La piel es el reflejo de nuestra salud.

Además, las sustancias que ponemos sobre nuestra piel pasan al interior de nuestro organismo. El estudio de salud norteamericano National Health and Nutrition Examination Survey 2009-2010 constató la presencia casi total de químicos en la orina: un 96% de los americanos tenía presencia de ftalatos, un 90% de parabenos; un 97% de oxibenzona BP-3 y un 75% de triclosán.

Hay, además, momentos críticos en los cuales es importante minimizar la exposición a estas sustancias, como por ejemplo el desarrollo prenatal (durante el embarazo) y durante la pubertad, momentos en los cuales ciertos ingredientes que actúan como disruptores hormonales, como los parabenos y el triclosán, son especialmente nocivos.

Puedes revisar aquí los ingredientes comúnmente utilizados en la cosmética convencional y sus efectos para la salud.



Comprobar la composición en las etiquetas

Para evitar riesgos en la salud, la única forma es asegurarse de utilizar productos que sean 100% libres de tóxicos, revisar su composición. Lea la etiqueta para estar seguro.

Como sabemos que no nos lo ponen fácil, con términos difíciles de entender para cualquier persona sin formación específica en química y además con unos tamaños de letra prácticamente ilegibles, nos hemos puesto manos a la obra y revisado una serie de productos bastante comunes.

Puedes comprobar en Chequea-me los resultados.

Si quieres optar por productos de verdadera confianza te garantizamos que todos los productos que ofrecemos en nuestra web son 100% libres de tóxicos. En la ficha de cada producto indicamos todos sus ingredientes, puedes comprobarlo o consultarnos en caso de duda.

Nuestro departamento de calidad ha verificado y comprobado la lista de contenido de todos y cada uno de los productos que ofrecemos en Tecuidanatura® y sólo los ofrecemos si sabemos que son 100% libres de sustancias dudosas o cuestionables.



La cosmética natural

Los productos de cosmética natural están elaborados con productos naturales de origen vegetal (aceites esenciales, flores, frutos, raíces, etc.), mineral (agua, arcilla, sal marina, etc.) o animal (cera de abeja, jalea real, etc.), evitando la utilización de productos químicos y la experimentación con animales vivos.

Aunque no existe una definición oficial, de forma genérica se ha establecido que la cosmética natural es aquella compuesta por mínimo un 95% de sustancias de procedencia exclusivamente natural. El 5% restante puede consistir en sustancias sintéticas que no son dañinas ni para nuestra piel ni para el medio ambiente.

Dentro de la cosmética natural se encuentra además aquella con certificación Bio, es decir, orgánica, ecológica, en la cual sus ingredientes además de ser naturales cuentan con certificados orgánicos.

Existen diferentes certificaciones que garantizan la calidad y la procedencia de los productos en cosmética natural. Puedes dar un vistazo aquí .



Ventajas de usar cosmética natural

Las ventajas de utilizar cosmética natural son bastante claras y obvias en muchos casos, aquí las repasamos:

● Proceden de materia prima vegetal en mayor parte, con algunos ingredientes animales como la miel o la cera de abeja, y también minerales, en todos los casos de procedencia natural, más afines y compatibles con nuestra piel y que no impiden sus funciones regulares como la transpiración o la eliminación de toxinas. Los productos derivados del petróleo en cambio por lo general tienden a obstruir estas funciones.

● Las listas de ingredientes suelen ser más reducidas al no añadir un exceso de aditivos artificiales para mejorar la textura, aromas, etc. con lo cual presentan una mayor concentración de los elementos activos eficaces.

● Reducen significativamente el riesgo de reacciones alérgicas al no incorporar fragancias, conservantes ni colorantes artificiales.

● Su producción no genera residuos químicos tóxicos para el medio ambiente, son fácilmente asimilables por el entorno al componerse de sustancias naturales.

● Su utilización no supone una carga para el medio ambiente. Los microplásticos contenidos en la cosmética convencional suponen un peligro serio para la contaminación de los mares y medios acuáticos, y los estamos vertiendo por nuestros desagües a diario.

● No es testada en animales, evitando la crueldad y tortura animal.

● En el caso de la cosmética ecológica o cosmética bio, sus ingredientes provienen de cultivos silvestres o biológicos controlados, libres del uso de fertilizantes o pesticidas tóxicos, preservando el equilibrio de la naturaleza y sus ciclos naturales.

● La mayoría de los fabricantes de cosmética natural están comprometidos con el comercio justo, la producción sostenible y energéticamente eficiente y el packaging mínimo o ecológico.

● Para la difusión de las marcas de cosmética ecológica no se realizan campañas multimillonarias ni agresivas, resultando de este modo más económicas.



Date una vuelta por nuestra página. Cuida de ti y de tu familia, con productos verdaderamente naturales.